domingo, 26 de febrero de 2017

MIS 12 LIBROS CON ROMANCE (MIS TOP-12)




¡Que se me escapa el mes del amor! Hace tiempo que quería comentar mi lista de los mejores romances. Romances, hay muchos y de todo tipo, pero siempre encuentras una nueva historia, un nuevo prisma, que hace de una historia romántica algo especial. También influye mucho el momento de la vida en la que leas una historia. El impacto que te produce leer tu primera novela romántica no será el mismo que cuando lees la número doscientos. 




¿Cuántas novelas románticas puedo haber leído? Entre los romances paranormales, históricos, contemporáneos,... muchos. ¿Muchos? Uf, no alcanzo ni a contar. ¿Que hayan dejado huella? Eh... muchas, también (pero es que yo soy una romántica empedernida). Ahora en serio: romances que dejen huella no hay tantos...

¿Empezamos?

Como agua para chocolate de Laura Esquivel. 

Es una novela más costumbrista que romántica, pero la historia de Tita y Pedro es preciosa, seguramente porque está prohibida y se quieren a distancia y a través de los platos que Tita prepara. Pedro, como joven enaorado que es, pide en matrimonio a Tita, acción que importuna a Mamá Elena. Finalmente ésta encuentra una "solución": ofrece en matrimonio a Rosaura, hermana mayor de Tita, para casarse con él y hacerle olvidar, según Mamá Elena, su obsesión por Tita. Pedro acepta escondiendo un ardid: casarse con Rosaura para mantenerse cerca de Tita. ¿Qué pasa con ese final tan apasionado? Y tan ardiente (es una broma, que no quiero meter spoilers). Además, a mi el realismo mágico me deslumbra. Ya me podrían estar contando la historieta del patito feo, que si es con este tipo de escritura, me gusta. 


La edad de la inocencia de Edith Wharton. 

Y es que, en realidad, me encantan las novelas de época. Un hombre a punto de casarse se enamora de la prima de su prometida, sin embargo decide cumplir sus promesas, obligaciones, responsabilidades, etc.; y sigue adelante con su casamiento para encontrar treinta años después, ya viudo, a la que fuera su gran amor en Paris.

Bella del señor de Albert Cohen

Relata la relación entre Solal, judío, alto funcionario de la Sociedad de las Naciones, y Ariane, la aristócrata aria casada con un subordinado de Solal, desde su encuentro hasta la agonía final, pasando por la conquista, la pasión y la implacable degradación de los sentimientos. Para combatir la saciedad, los amantes recurren a todos los medios: celos retrospectivos, humillaciones morales y todas las recetas eróticas.

Lo que más me atrajo fue la pasión de su protagonista, Solal, sus creencias – tanto religiosas como de la vida -, y su afán de persecución y defensa de todo aquello en lo que cree. Yo es que, cuando un hombre así lucha por sus pasiones – aunque no las comparta y le hagan ser desgraciado – me enamora.


Orgullo y prejuicio de Jane Austen. 


¿Qué tiene el señor Darcy? Soberbia, prejuicios, mucho orgullo, y más dinero. ¿Y ella? Chica pobre pero alegre y bonita conoce a hombre rico, un poco hastiado de todo, serio, y parco en palabras y en modales. ¿Qué tendrá esta relación que a todas nos ha tocado la fibra más romántica? Por mi parte, Orgullo y prejuicio la he podido leer como cinco veces; y la película la he visto otras cinco más. Y no me canso.









La mujer del viajero en el tiempo de Audrey Niffenegger. 

Una fascinante y muy poco convencional historia de amor: Henry es bibliotecario y padece una extraña disfunción genética que le hace viajar involuntariamente en el tiempo; Clare, su mujer, es artista. Su amor es apasionado y solo aspiran a llevar una vida normal. Sin embargo, los viajes al pasado y al futuro de Henry, que a veces producen situaciones comprometedoras y otras divertidas, son un desafío a su relación.

Esta historia, la de Claire y Henry, me fascinó. La considero preciosa, llena de matices repletos de cariño. Ella le acepta por completo, a pesar de su “enfermedad”. Y él la cuida desde la distancia (del tiempo). El final es precioso. En mi caso, repleto de lágrimas.


Graceling de Kristin Cashore.




"Hay gente en estas tierras que tiene poderes extraordinarios a los que llamamos gracias. Una gracia puede tener un valor infinito o puede ser totalmente inútil. Una gracia puede hacer que alguien sea veloz como el viento, o que sea capaz de predecir el tiempo, mientras que otras sólo harán que hables al revés sin pensar o te subas a los árboles. Mi nombre es Katsa. Soy un instrumento que mi Rey utiliza para castigar a sus enemigos. Mi gracia es matar"



Una de las novelas fantásticas romántica juvenil que más me ha entretenido. La fuerza de Katsa está presente en cada página. Deseando que la lleven al cine (dicen que para 2018).

En la isla de Tracey Garvis Graves. 

Lo que más me gustó (todas las veces que lo he leído) fue la evolución en ambos personajes. Un chaval de 16 años, T.J, y su maestra, de 30, Anna, que naufragan y se ven obligados a mostrar todas sus fortalezas para seguir con vida. Al estar en plena adolescencia, la evolución de TJ es más evidente, tanto física como psicológicamente. Pero Anna no se queda atrás. Una historia que me pareció muy natural, a pesar de lo que pueda parecer al leer la sinopsis.

Prohibido de Tabitha Suzuma. 

Aparte de la historia, he añadido este romance entre hermanos (siendo la novela un drama, no romántica), porque a lo que asistimos es a la historia de un chico y una chica, menores de edad, que por circunstancias de la vida han tenido que criar a sus hermanos más pequeños, perdiendo el norte en cuanto a la calidad de su relación. Pero lo más brutal es el protagonista, Lochan, un chico con una inteligenica superior, pero un trastorno social que le impide abrirse a los demás. Lochan es tímido, preocupado y un poco negativo, aunque luche contra ello; mientras que Maya es pacífica, feliz, sonriente. Es un tema tabú, pero si pasas sobre ello y lees su historia, comprendes la falicidad con la que han caido en esa relación casi sin darse cuenta. A mi me pareció una historia preciosa. Y la pluma de Tabitha Suzuma es firme, clara y concisa. Un placer leerla.

"Pero aquí, a su lado, su cara dormida me recuerda que esto es lo único que importa, y que no estoy solo. Esto es lo que Maya quiere y esto es lo que quiero yo. Luchar contra ello es inútil, sólo servirá para hacernos daño. El cuerpo humano necesita flujo constante de alimento, oxígeno y amor para sobrevivir. Si pierdo a Maya, pierdo esas tres cosas; separados, moriremos lentamente."

Saga Crossfire, de Sylvia Day


Hablando de lo que llamaron “porno para mamás”, a mi Christian Grey y sus cincuenta sombras me dejaron completamente trastornada. Es difícil que a mi no me guste un libro, así que que no me gusten tres, es toda una hazaña. Los leí porque no entendía el revuelo, y necesitaba comprender qué se me escapaba. El primero todavía se deja leer, pero es que los otros dos son infumables, la verdad. Sin embargo, hay una saga parecida, cuyos tres primeros libros – sobre todo el segundo – me encantó: Saga Crossfire, de Sylvia Day, la historia de Guideón Cross, un rico empresario de Nueva York, y Eva, una chica lista e independiente. Ambos arrastran problemas pasados que se interponen en su relación, pero juntos, pueden con ellos. A mi Guideón me enamoró desde el principio. Es más humano, sufre como cualquiera, no como Christian Grey, que es el dios de mármol. Además, no hay sado, o como se llame.


Serie Forastera de Diana Gabaldón



Recién acabada la Segunda Guerra Mundial, una joven pareja se reúne por fin para pasar sus vacaciones en Escocia. Una tarde, cuando pasea sola por la pradera, Claire se acerca a un círculo de piedras antiquísimas y cae de pronto en un extraño trance. Al volver en sí se encuentra con un panorama desconcertante: el mundo moderno ha desaparecido, ahora la rodea la Escocia de 1734, con sus clanes beligerantes y supersticiosos, hombres y mujeres rudos, a veces violentos, pero con una capacidad de vivir y de amar como Claire jamás había experimentado en su anterior vida. Acosada por los recuerdos, Claire tendrá que elegir entre la seguridad del futuro que dejó atrás y la apasionante incertidumbre del pasado que ahora habita. Primera parte de la saga de Claire Randall.

Más que la historia, lo mejor fue el protagonista: Jamie Fraser, un highlander alto y robusto, demasiado joven todavía, que se mete en un problema tras otro. Bastante tímido, aunque no lo parezca. En definitiva, adorable. Que se empecine en cuidar de Claire no hace más que hacerle más deseable. También está la serie Highlander, aunque a mi no me gustó demasiado.

Princesa de Patricia Sutherland. 

El pasotismo de Dakota es espectacular. Todo le importa poco en la vida, salvo su moto... y la madurita de al lado, como él la llama la primera vez que la ve, momento en el que se empecina en ella. A partir de ahí, hará cualquier cosa para provocarle una reacción, aunque sea mala. Eso sí, con sutileza y elegancia, que Tess Gibb es una inglesa culta e inteligente que no se deja seducir por cualquiera. Y menos por un guaperas que no ha hecho nada por su vida. ¿Quieres leer más sobre ella? Pincha aquí

Hacia el edén, de Anne Rice

Como ya he dicho, a mi el sado no me va. Sin embargo, Anne Rice, quien escribe este subgénero bajo el pseudónimo de Anne Rampling, logra tocar el tema con una delicadeza brutal y un morbo que hasta resulta humorístico.  

Elliott Slater desea lo que más temor le inspira. Después de un largo periodo de educación con el maestro Martin, firma un contrato por dos años para ingresar como esclavo en un club sadomasoquista en una isla del Caribe. En Hacia el Edén, Rice explora el universo de lo prohibido en un paraíso donde ningún aspecto del placer sexual se considera tabú.  

Ambos, Elliott y Lisa, se enamoran rápidamente, pero les separan las normas del club, pues ella es una maestra y él un esclavo. Un esclavo que, descubre Lisa, es un fotógrafo profesional, un tipo culto que se ha pasado su vida en busca de emociones fuertes. Ella, la más distante de las maestras, pierde el dominio de sí misma cada vez que tiene a Elliott delante. A partir del momento en que ve su foto en el dossier, Lisa ya no es capaz de pensar en otra cosa, hasta tal punto que podría saltarse las normas del club, creado por ella, solo por estar con él. 





¿Y tú? ¿Quitarías alguno? ¿Añadirías?

¡Un saludo y nos leemos!



1 comentario:

  1. Como agua para chocolate...sin duda una de mis preferidas!

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