Mostrando entradas con la etiqueta Julián R. Rabadán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Julián R. Rabadán. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de mayo de 2017

Reseña Las cruces del Atisbo: Génesis de Julián R. Rabadán


¡Buenos días! Aquí llego con la reseña de un libro diferente, imposible de clasificar mediante etiquetas. Existen criaturas, pero si no lo digo, ni lo adivinas, porque la trama transcurre en nuestro mundo; tampoco existen edades; lo que sí hay es humor, amistad, tragedia... existe un poco de todo. ¿De qué se trata?

SINOPSIS


Mi nombre es Axel y ésta es la génesis de mi historia.
Podría hablarte de un mundo oscuro y tenebroso en el que no querrías vivir. Puedo contarte sobre una realidad llena de luz y felicidad que desearás para ti.
Pero eso no es la vida, es crudeza y alegría, dolor y deleite. Una dualidad agridulce a la que todos estamos sometidos. Así también soy yo, un ser que ama y odia a la misma persona; que sufre y ríe. Un monstruo solitario que sólo puede vivir rodeado de gente ¿Qué más te puedo decir para convencerte?
¡Ah sí!
Mi nombre es Axel y ésta es la génesis de mi historia.
La diferencia entre esta novela y otras es que trata de jugar con las emociones humanas, una historia no es más que una serie de hechos que les ocurren a unos personajes.
Lo que lo hace más real es los sentimientos, el amor, la ira, el deseo, la lujuria. Eso es el motor de las personas, sentir es vivir y vivir nos lleva a sentir.
Que la crudeza de los deseos y las emociones sea lo que nos permita dar el paso que inicia este viaje.


 


OPINIÓN PERSONAL


La relación que Marco y Axel llevan desde hace... mucho tiempo, se ve drásticamente interrumpida cuando Marco le dice que ya no pueden seguir juntos. Axel se siente confundido, perdido y muy rabioso. Este es el punto de partida de una historia de amor, amistad, traiciones y venganzas que recorre todo el Mediterráneo a bordo de un crucero. Axel somete a varios candidatos a una dura prueba, y el único que consigue pasarla es Daniel, quien se va a convertir en su mano derecha, aunque... primero hacen falta unos arreglos, ¿y dónde mejor que en un crucero? Me ha hecho especial ilusión leer las descripciones de cada ciudad, pues ese mismo crucero lo hice yo hace tres años, por lo que alguna anécdota - como la de los burros - me ha arrancado más de una carcajada.

Varias incógnitas se plantean desde el principio y ahí se quedan, merodeando a lo largo de todo el libro, de ahí que la lectura sea rápida y un poco obsesiva. ¿Vampiros? Aparece la palabra, pero no para describirles a ellos. Sin embargo, el momento en que Axel “resucitó” a la nueva vida está narrado con pelos y señales, y es bastante terrorífico. Es algo que me ha gustado mucho del escritor: su capacidad para describir escenas angustiosas con muy pocas palabras; o eso es lo que parece al leerlo de carrerilla con los ojos como platos. Otra escena – mi favorita – a destacar es la primera vez que Axel escucha su voz interior, esa que es un poco macabra y que clama por venganza y a la que trata de apagar continuamente. ¿Cómo se convierte una víctima en verdugo? Pero si no son vampiros, ¿qué son Marco y Axel? Ni idea. Axel tampoco lo sabe. A lo largo del libro, Axel desvela varias lagunas en su memoria que antes, arropado por Marco, no tenían importancia; pero ahora sí. ¿Existen más como él? ¿Dónde? ¿Por qué?

En mi opinión existen tres protagonistas. Marco aparece poco, pero es el motivo de todo, por lo que está presente en todo el libro; y va a estarlo mucho más en los siguientes, creo yo. Axel es un tipo guapo, elegante y encantador, pero por dentro todo son tinieblas y miles de dudas. Es un hombre que ha sufrido traiciones y pérdidas, pero que todavía es capaz de emocionarse, de sentir cariño y que no rechaza el poder de la amistad ni del amor, a pesar de que pueda parecer frío y lejos de todo. 


“Mi historia es muy complicada, hay cosas de las que no estoy orgulloso. – Cassandra podía ver en sus ojos que se remontaba a un lugar lejano y oscuro en su interior. – Dejar de sentir dolor. Dejar de sentir la herida sangrante que no para en ningún momento de hacerme daño.”

Es la historia de una amistad sin preguntas. Como telón de fondo hay una serpiente en un sueño, "algo” que les persigue, un plan para una venganza, y una voz interior malvada.

Los protagonistas son fuertes, todo gira en torno a Axel y a Daniel. Hacia la mitad del libro entra en escena Cassandra, y la historia solo se enriquece. Cassandra es una chica negativa que siempre piensa que la culpa es suya y que está gafada por nacimiento. Es un ser débil al que no hay que tener en cuenta, piensa, por eso se enfurece tanto consigo misma cuando desea algo bueno.

Daniel parece el tipo grandote y bonachón, un poco inseguro y muy obsesionado con los cómics, pero en realidad es la única persona lógica en toda la historia que están viviendo. Ha decidido dejarse llevar con un buen sentido del humor y la cabeza sobre los hombros; incluso acepta las transformaciones a las que le está sometiendo Axel. Pero tiene muy claro cuál es su papel y sabe pensar en sí mismo. Es un tipo inteligente que, sinceramente, me ha cautivado.


“Ahí estaba Axel, su jefe, su amigo y en cierta forma, su maestro. Le había enseñado a ser fuerte y seguro, pero allí delante en el centro del mundo solo se sentía el chico gordo y feo"
 

Hay que decir una cosa del final (sólo una, que no queremos spoilers) y es que es imposible no querer leer la segunda parte, así lo deja el autor. No, no se desvelan las incógnitas que se plantearon en los primeros capítulos, pero ocurre algo que es como un hachazo en plena médula. Desde luego, estaré pendiente de la publicación de la segunda parte de la trilogía Las cruces del Atisbo. 

Para finalizar, dar las gracias al autor y a la editorial Semilla Aérea por hacerme llegar el ejemplar, porque creo que no es una novela que hubiera elegido por mí misma y, sin embargo, ha resultado ser una de las que más he disfrutado. ¿Lo mejor? Que tenemos Axel para rato... esperemos que pronto.

Aquí puedes leerlo. 

¡Un saludo y hasta la próxima!