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lunes, 30 de mayo de 2011

Nacer o morir








El águila es el ave que posee la mayor longevidad de su especie. Llega a vivir setenta longevos años. Pero para llegar a esa edad, a los cuarenta se ve enfrentada a una difícil, seria, y definitiva decisión: renovarse o morir. A los cuarenta años, sus garras, antaño curvas y flexibles, ya no consiguen agarrar a las presas de las que se alimenta. Su pico alargado y puntiagudo es quebradizo y dolorosamente curvado. Apuntando contra el pecho están sus elegantes y amplias alas, ahora envejecidas y pesadas por las gruesas plumas.


!Volar es muy difícil y queda poco tiempo!



El águila tiene sólo dos alternativas: Morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará cinco meses. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido próximo a una pared donde no necesite volar.  El águila se ve obligada a golpear con su pico esa pared hasta conseguir arrancárselo por completo. Apenas lo arranca, debe esperar a que nazca un nuevo pico. A continuación deberá arrancar sus viejas e inservibles uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, prosigue arrancando su gastado plumaje..

Al cabo de estos decisivos cinco meses, sale victoriosa para su famoso vuelo de renovación, lista para revivir y disfrutar de treinta años más de vida.

No hay que tener miedo a volar alto, no hay que temer arriesgar, no hay que mirar al resto de la bandada si prefieren perecer, y separarnos al decidir renovar. 

(*exclusivamente dedicado*)