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lunes, 13 de febrero de 2017

Visita a la Feria del libro de la Cuesta de Moyano en Madrid

Siempre cae algo cuando paseo por estas librerías permanentes. Para empezar, el lugar es muy agradable, una cuesta peatonal justo junto a la estación de Atocha. Entre semana, que es cuando yo suelo ir, hay poca gente, y de las veces que he ido, todas ha salido el sol ¿? Qué cosas, ¿no? Pero falta lo más increíble: libreros que están sentados leyendo libros, ¡no con un móvil! De hecho, creo que no vi un solo móvil mientras fisgoneaba por ahí. Otro universo.




Esta feria permanente, abierta todos los días de la semana, tiene su origen en 1925, cuando se instaló una hilera de casetas de madera de unos 15 metros cuadrados que en su día no tenían luz ni calefacción y que, con los años, fueron sustituidas por otras con mayores comodidades, aunque de similar apariencia a la de las originales: casetas de viejo. Donde encuentras de todo, desde libros publicados hace poco que parecen nuevos hasta ediciones perdidas. Esto fue lo que compré:

Las aventuras de Alicia de Lewis Carrrol.


 Una edición de Anaya que contiene tanto Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas como su segunda parte, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. 


Contiene tanto ilustraciones como aclaraciones que para mi son como oro, porque te aclara las referencias del autor y la explicación o un contexto que a mi se me hubiera pasado por alto por simple ignorancia. Este era el libro que yo iba buscando y lo encontré, tras preguntar en cada caseta, en la última. ¡Bingo!










Mirando y mirando di con este otro libro: Cuentos celtas recopilados por Joseph Jacobs. Miraguano ediciones. 


Este estaba un poco más deteriorado que el otro, pero me dio igual. La Saga Crisálida tiene como protagonista a la cultura celta, y me he vuelto loca buscando costumbres y leyendas, así que se ha venido para casa porque sé que lo voy a saber aprovechar. Además, la edición viene acompañada por grabados de John D. Batten realizados entre 1891 y 1893. No se quién fue el tipo, pero los grabados me encantaron cuando lo hojeé por encima. 



Luego encontré Los niños del agua, de Charles Kingsley.
 
Tom, un deshollinador de diez años, cae por una chimenea de una casa de campo donde lo han llevado a trabajar. Tras el revuelo causado, huye hacia un estanque; allí se transforma en un niño del agua, que deberá madurar con la ayuda de las hadas y las criaturas marinas hasta convertirse en un nuevo ser más libre. 

Esta novela, publicada dos años antes que Alicia en el país de las maravillas, corrió una suerte paralela, versión de Disney incluida; se la ha confundido con un relato para niños cuando es una denuncia la esclavitud infantil, la calidad del sistema educativo, los errores científicos, y defiende la evolución de las especies según Darwin. 

También con unas ilustraciones preciosas. Tengo muchas ganas de leerlo. 

Y, para finalizar, unos libritos que me dejaron con la baba caída. Es una edición Facsímil de la editorial Maxtor. 
Yo compré estos tres:

Cien maneras de preparar los platos. Recetario económico y sencillo.
Cien fórmulas para sopas y potages.
Química doméstica: La Química doméstica es una obra de gran practicidad, donde se abordan entre otros temas los siguientes: la higiene de los alimentos, un método fácil para conocer cuándo están averiados, adulterados o falsificados. Se dan consejos prácticos sobre el uso de aguas, alcoholes, azúcar, café, cerveza, conservas, chocolate, leche, manteca, miel, pan, pescados, quesos, té, vinos, etc. 
Todo un tesoro. 
Se pueden comprar aquí.
 
Traslado algún párrafo porque es súper gracioso.



“La miel de buena calidad debe presentarse de color blanco, ó ligeramente amarillo de ámbar, muy azucarada y de consistencia granosa, olor suave y aromático, y sabor agradable y algo picante”


FÓRMULA 20: Se coge a la tortuga por las patas de atrás, se le corta la cabeza, y se deja escurrir la sangre durante doce horas. Se vuelve la tortuga por el dorso, se parte por el medio, y se le quitan los intestinos; se sierra en cuatro partes la concha, y se saca la carne y la grasa, para ponerlas a hervir con la cabeza y las patas. Cuando se levantan las escamas, se retira el todo para limpiarlo con cuidado, separando las escamas de las partes gelatinosas. Vuélvase a coger cuatro horas, espumando como en un cocido ordinario, ...” 

La sopa sigue añadiendo verduras y más animales, pero a mi se me han quitado las ganas.


Desde ahí, se puede ir dando un paseo al Jardín Botánico, o si te animas y paseas rápido, llegar al Retiro a pasar el día. 

¡Un saludo grande y nos leemos!



domingo, 5 de febrero de 2017

Novela Feel Good... ¿good or not good?



¡Buenos días! Menuda racha llevo de novelas impactantes – en el mal sentido de la palabra: en estos momentos no quiero novelas impactantes, las quiero suaves pero profundas, que no me sobresalten ni me hagan llorar, por dios, que últimamente junto al ebook tengo que agarrar un rollo de papel -, y todo es debido a un artículo que leí, aquí dejo el enlace, que hablaba sobre novelas Feelgood. Escuché el término cuando leí El noviembre de Kate, de Mónica Gutiérrez, del que ya hablaré, y recordé que ya había leído de esta autora Un hotel en ninguna parte y me había gustado mucho. Así que compré el tercero, Cuéntame una noctalia – sólo 100 páginas, la verdad es que me supo a poco, pero un libro entero al fin y al cabo, y muy bonito – y no me defraudó.


Entendí que esa suave balsa en la que me mecía cuando leía a Mónica era lo que se denominaba FeelGood, y me encantó. Dije “quiero más”. Pues vas a tener más... toma. Ahí llegó el primero, que cogí del famoso artículo, Juntos, nada más, de Anna Gavalda, del que también hablaré en otro momento, y que me gustó porque tiene el típico estilo francés, claro, con mucho diálogo – supongo que por eso hicieron la película -, y con mucho contenido junto. Juntos, nada más, habla de la familia – que no tiene por qué ser la de nacimiento -, de la soledad, y del encuentro fortuito con otros seres afines – aunque en principio parezcan lo más alejado a una – que terminan formando una pequeña familia – o llamémosle grupo de seres que, sin tener nada en común, comparten una soledad en grupo y eso parece apaciguar la tristeza universal – de lo más peculiar.

Después leí La lista de mis deseos, de Grégoire Delancourt, cuya protagonista, una modesta propietaria de una mercería en un pueblo, gana varios millones en la Loto. Nos habla del antes, del durante, y del después. Una novela de esas que te hacen reflexionar, porque ¿quién no querría que le tocara la lotería? ¿Qué te comprarías? Si, una buena novela, en mi opinión. La forma en que Jocelyne habla de su vida y de ella misma es cruda y muy cínica, y poco a poco vas comprendiendo por qué. Aún así, noté cierto sabor depresivo que me sobraba y que no hace sino crecer a lo largo del libro. Al final, te lo replanteas todo, de pronto ya no quieres que te toque la lotería y tampoco quieres leer más novelas Feel Good.


Dicho esto, he de decir que de FeelGood, en mi opinión, no tiene nada. La novela genera pena, la verdad, y solo el final es un jardín de flores. Para mi, que el desarrollo de la novela vaya marcado por el drama y que solo el epílogo nos hable de felicidad, no me hace sentir bien. Las novelas de Mónica Gutiérrez me hacen sentir bien desde el principio, porque el drama ya pasó y ahora llega el proceso de cambio de sus protagonistas, la sanación, y eso se disfruta. Lo mismo me pasó con Volver a empezar, de Judi Hendriks, que sabes que ha pasado algo muy triste, pero ya pasó, ahora toca levantarse y seguir, y esa es la parte que me reconforta. Con la novela romántica pasa algo parecido, por muy intensa que sea la trama, no es tan voraz, si muere alguien no suele ser tan importante, si alguien enferma, no es para siempre. Disfrutas de un romance, que es la trama principal, y sabes que terminará bien. Leí Prohibido, de Tabitha Suzuma y estuve varios días caminando por la vida como zombi, sin poder quitarme el final de la cabeza – un poco traumatizada, la verdad. Por cierto, creo que voy a releerla, porque las descripciones sobre los sentimientos del chico son animales -. Leí Bajo la misma estrella y me pasó lo mismo, o Yo antes de ti, o El niño del pijama a rayas. He decir que, por alguna razón – intuyo que la llegada al mundo de mis hijos tiene mucho que ver. ¡Madre mía, hablo como una madre! – no quiero dramas, quiero pasar un rato agradable leyendo y que, cuando lo deje, siga mi vida sin comerme la cabeza, a ser posible con esa sensación que tanto me gusta de ¡Ay, me encanta esta novela, a ver cuándo saco un hueco para seguir con ella!


 Dicen de la novela Feelgood:

Historias con autenticidad y sentido que transmitan alegría y bienestar, que contagien ideas positivas y que sobre todo ayuden a ser más fuertes, más sanos y más felices.”
 
El artículo que leí se titulaba: “Novelas feel-good: el nuevo boom editorial promueve la felicidad”. Bueno, de las que he leído bajo esa etiqueta, desde luego, no promueven la felicidad ni te contagian de ideas positivas, más bien al contrario. 
 
Así que esas son las novelas “FeelGood” que he leído. ¿Alguien conoce alguna? Seguro que he leído más, pero no se acuñaban con ese novedoso término. Ahora estoy leyendo La gente feliz lee y toma café, de Agnès Martin-Lugand – otra francesa. Al parecer los franceses tienen un concepto de la felicidad un poco retorcido - y he comenzado el libro llorando – no pinta bien para mi, creo que va a formar parte de lo no-terminados -, aunque estoy segura de que pronto cambiará y la protagonista, que ha perdido a su marido y a su hija en un mismo accidente y se recrea cada día en su pérdida y en la contemplación de sus habitaciones intocadas aún después de un año, remontará desde lo más profundo. 

Mi mensaje: si quieres leer Feelgood infórmate antes bien sobre la novela y no te dejes engañar por las etiquetas porque, al parecer, todavía ese término no está muy bien definido.

¡Un saludo!

jueves, 17 de noviembre de 2011

Princesa de Patricia Sutherland



Princesa, de Patricia Sutherland.







Sinopsis:
Teresa Tess Gibb es una inglesa culta e independiente que vive en Estados Unidos desde hace quince años. La editorial para la que trabaja en Boston, acaba de nombrarla editora de una nueva colección de la que se hará cargo tan pronto regrese de Londres, de visitar a los suyos.
Pero lo que prometía ser poco más que unas cortas vacaciones en familia, se convierte en un viaje que transformará completamente su vida cuando recuerdos del pasado se entremezclan con la familiaridad del entorno, y Tess se da cuenta que lleva años echándolo en falta.
Todo continúa igual que en sus recuerdos, entrañable y a la vez, irremediablemente pasado: su familia, su casa, su barrio, su hermana -eternamente enamorada del vecino de al lado…
Todo excepto él, Dakota, el vecino de al lado, un anti-héroe por el que Tess se siente inexplicablemente atraída a pesar de ser el amor platónico de su hermana…
Y de ser once años mayor que él.
Es una novela romántica contemporánea. En primer lugar he de decir que no es el género que más me gusta, pero sobre todo por los tópicos en los que caen las autoras. Pero Princesa no es ni empalagoso, ni enrarecido, ni nada de eso. Los personajes me encantan, son redondos, y sientes afinidad. La historia es entretenida y dinámica, no hay un solo momento en que te aburras o puedas dejar el libro apartado para seguir luego. A mi me ha tenido enganchada de principio a fin.
Aquí os dejo una bonita reseña del libro, que por cierto ha tenido muy buena acogida.
Aquí os dejo el booktrailer, una pasada, me encanta, creo que tanto la música como los personajes escogidos  han sido un acierto.


También os dejo el blog de la autora, y por supuesto, el enlace para que podáis comprar el libro, aquí