miércoles, 8 de febrero de 2017

La lista de mis deseos, de Grégoire Delacourt



Quería hablar de otra novela Feel Good: La lista de mis deseos, de Grégoire Delacourt. Editorial Maeva, 160 páginas.



“Nos mentimos continuamente.
Sé muy bien, por ejemplo, que no soy guapa. No tengo unos ojos azules en los que los hombres se contemplan, en los que desean sumergirse para que te lances a salvarlos. No tengo talla de modelo; soy más bien tía buena, tirando a rolliza. De las que ocupan un asieno y medio.
Tengo un cuerpo que los brazos de un hombre de tamaño medio no pueden rodear entero. No poseo la gracia de las mujeres a las que susurran largas frases acompañadas de suspiros a modo de puntuación, no.
Yo provoco más bien la frase breve. La fórmula cruda. El hueso del deseo, sin chicha; sin la grasa confortable.
Todo eso lo sé.
Y aún así, antes de que Jo llegue a casa, a veces subo a nuestra habitación y me planto delante del amario..., por cierto, tengo que recordarle que lo fije a la pared, si no, el día menos pensado se me vendrá encima durante mi “contemplación”:
Una vez allí, cierro los ojos y me desnudo despacio, como nadie me ha desnudado jamás.”

Así comienza esta novela, cuyo primer capítulo podéis leer aquí. Es gracioso – yo me reí – y también penoso, ¿no? La última frase da lástima. Pues así es casi todo el libro. La protagonista te gana, pero es un sentimiento agridulce. Dices “Jocelyne, ¿qué te pasa? ¿Qué te ha hecho tan cínica – cuando describe por primera vez a las gemelas que son “sus amigas -, y tan deprimida?". Una vez leí que para causar el humor en una obra había que coger una situación triste, y llevarla hasta el extremo para que sea ridículo. 

Jocelyne vive en un pueblo de Francia, Arrás, y lleva una mercería, así como un blog sobre costura. Su vida transcurre entre su mercería, las gemelas del centro de estética, su marido, Jocelyn, y sus hijos, que son mayores y viven ya por su cuenta. Jocelyne nos cuenta su vida con un toque cínico y un poco hastiado que te absorbe. A través de ella, nos da la impresión de que su mercería no tiene mucho éxito, de que las gemelas son unas divas a las que no aprecia demasiado, su marido es una persona con la que comparte casa, y que sus hijos ni se acuerdan de ella. Pero lo cierto es que también descubrimos que no es así: su mercería está teniendo cada vez más éxito debido a su blog, no paran de llegarle mensajes de seguidoras y hasta la quieren entrevistar; su hija la mantiene en su vida enviándole su trabajo cada cierto tiempo, y su marido se preocupa por ella, lo vemos en los detalles diarios que tiene el hombre. Entonces, ¿qué pasa aquí? Poco a poco, y en el momento oportuno, van saliendo los esqueletos de dentro del armario. 

Pero hay más. 

Obligada por las gemelas, nuestra protagonista compra un billete de lotería que ¡sorpresa!, resulta ganador. Pero entonces llega una psicóloga y plaga de dudas a la pobre Jocelyne, que es una mujer calmada, con las cosas claras, y sin grandes aspiraciones más que las cotidianas. ¿Qué pasa ahora? La pobre tiene miedo. ¿Se van a convertir todos en vampiros y a intentar sangrarme? “Ahora vas a ser famosa, todos van a quererte, amigos por todas partes. Ten cuidado, Jo, ten mucho cuidado, sobre todo con los más cercanos”. Jocelyne fabrica poco a poco una lista de sus deseos, y se da cuenta de que poco puede hacer el dinero frente a esa lista, porque lo que ahí hay escrito, no se compra con dinero. 

Es una lección de vida las reflexiones que te llegan a raíz de los sucesos en este libro. Te hace pensar sobre la felicidad – porque Jo, en realidad, es feliz tal como están las cosas, y es un cheque a su nombre con muchísimos millones lo que amenaza esa felicidad y lo que le hace darse cuenta de que realmente es feliz -, te hace pensar en tus propios deseos - ¿qué me compraría? ¿qué haría si alguien me hiciera esto a mi? – te hace querer ser la portadora de ese cheque y a la vez no querer que nada altere tu vida de esa manera. 

La felicidad no se compra con dinero. En este libro, esta afirmación es más que evidente. Pero habla de muchísimas otras cosas, habla de un proceso de cambio en la protagonista, de sus deseos de joven y cómo se vieron suspendidos por las circunstancias de la vida; de la comodidad a la que cedemos con el paso del tiempo – nos quedamos con nuestro queso, no sea que no encuentre otro como éste -, de saber – o no – apreciar la felicidad en lo que tenemos. 

A mitad de libro, la historia pega un cambio que te deja boquiabierto. No lo voy a comentar, evidentemente. Luego, una parte de la historia me entró un poco forzada. Pienso que lo mejor de este escritor fue la naturalidad de los personajes, la propia ambigüedad, la vida misma. Me sentía leyendo como si yo misma viviera en Arrás y tuviera una mercería, porque son situaciones que todo el mundo se puede aplicar a si mismo. Luego llega el final y todo se precipita. Te expulsa fuera de la historia y lees desde lejos, del otro lado del libro. Te empiezas a hacer preguntas... ¿qué ha pasado aquí? ¡Espera, rebobina! ¡¿Cómo?! Venga, va...

Aún así... me ha encantado de principio a fin.

¿Volvería a leerla aún si supiera que de FeelGood tiene poco? Si, pero buscaría un momento en que me apeteciera una novela de este tipo, que no es precisamente ligera. 

¿La recomiendo? Por supuesto. De hecho, mi madre la leyó al mismo tiempo que yo y me gustó mucho comentarla con ella. Se la conté a un amigo por encima y también me encantó charlar sobre ella, comentar los puntos de vista. Mi amigo me dijo que le había dado mucho que pensar, y es que es una de esas novelas que te dejan la mirada un poco perdida al terminarla, como intentando asimilar todo lo que ha ocurrido. 
 
Sobre el autor: Nacido en Valenciennes, Francia, en 1966, fue un reputado publicista antes de escribir su primera novela, L’écrivainde la famille en 2011, que obtuvo varios premios literarios en su país. Pero es sobre todo conocido por su novela La lista de mis deseos, un gran éxito de ventas con más de un millón de ejemplares vendidos, publicada en 27 países y con una adaptación cinematográfica. De Las cuatro estaciones del amor ya se han vendido 130.000 ejemplares en Francia y será publicado por una docena de editoriales en todo el mundo.

¿A ti qué te ha parecido?

¡Un saludo grande!

domingo, 5 de febrero de 2017

Novela Feel Good... ¿good or not good?



¡Buenos días! Menuda racha llevo de novelas impactantes – en el mal sentido de la palabra: en estos momentos no quiero novelas impactantes, las quiero suaves pero profundas, que no me sobresalten ni me hagan llorar, por dios, que últimamente junto al ebook tengo que agarrar un rollo de papel -, y todo es debido a un artículo que leí, aquí dejo el enlace, que hablaba sobre novelas Feelgood. Escuché el término cuando leí El noviembre de Kate, de Mónica Gutiérrez, del que ya hablaré, y recordé que ya había leído de esta autora Un hotel en ninguna parte y me había gustado mucho. Así que compré el tercero, Cuéntame una noctalia – sólo 100 páginas, la verdad es que me supo a poco, pero un libro entero al fin y al cabo, y muy bonito – y no me defraudó.


Entendí que esa suave balsa en la que me mecía cuando leía a Mónica era lo que se denominaba FeelGood, y me encantó. Dije “quiero más”. Pues vas a tener más... toma. Ahí llegó el primero, que cogí del famoso artículo, Juntos, nada más, de Anna Gavalda, del que también hablaré en otro momento, y que me gustó porque tiene el típico estilo francés, claro, con mucho diálogo – supongo que por eso hicieron la película -, y con mucho contenido junto. Juntos, nada más, habla de la familia – que no tiene por qué ser la de nacimiento -, de la soledad, y del encuentro fortuito con otros seres afines – aunque en principio parezcan lo más alejado a una – que terminan formando una pequeña familia – o llamémosle grupo de seres que, sin tener nada en común, comparten una soledad en grupo y eso parece apaciguar la tristeza universal – de lo más peculiar.

Después leí La lista de mis deseos, de Grégoire Delancourt, cuya protagonista, una modesta propietaria de una mercería en un pueblo, gana varios millones en la Loto. Nos habla del antes, del durante, y del después. Una novela de esas que te hacen reflexionar, porque ¿quién no querría que le tocara la lotería? ¿Qué te comprarías? Si, una buena novela, en mi opinión. La forma en que Jocelyne habla de su vida y de ella misma es cruda y muy cínica, y poco a poco vas comprendiendo por qué. Aún así, noté cierto sabor depresivo que me sobraba y que no hace sino crecer a lo largo del libro. Al final, te lo replanteas todo, de pronto ya no quieres que te toque la lotería y tampoco quieres leer más novelas Feel Good.


Dicho esto, he de decir que de FeelGood, en mi opinión, no tiene nada. La novela genera pena, la verdad, y solo el final es un jardín de flores. Para mi, que el desarrollo de la novela vaya marcado por el drama y que solo el epílogo nos hable de felicidad, no me hace sentir bien. Las novelas de Mónica Gutiérrez me hacen sentir bien desde el principio, porque el drama ya pasó y ahora llega el proceso de cambio de sus protagonistas, la sanación, y eso se disfruta. Lo mismo me pasó con Volver a empezar, de Judi Hendriks, que sabes que ha pasado algo muy triste, pero ya pasó, ahora toca levantarse y seguir, y esa es la parte que me reconforta. Con la novela romántica pasa algo parecido, por muy intensa que sea la trama, no es tan voraz, si muere alguien no suele ser tan importante, si alguien enferma, no es para siempre. Disfrutas de un romance, que es la trama principal, y sabes que terminará bien. Leí Prohibido, de Tabitha Suzuma y estuve varios días caminando por la vida como zombi, sin poder quitarme el final de la cabeza – un poco traumatizada, la verdad. Por cierto, creo que voy a releerla, porque las descripciones sobre los sentimientos del chico son animales -. Leí Bajo la misma estrella y me pasó lo mismo, o Yo antes de ti, o El niño del pijama a rayas. He decir que, por alguna razón – intuyo que la llegada al mundo de mis hijos tiene mucho que ver. ¡Madre mía, hablo como una madre! – no quiero dramas, quiero pasar un rato agradable leyendo y que, cuando lo deje, siga mi vida sin comerme la cabeza, a ser posible con esa sensación que tanto me gusta de ¡Ay, me encanta esta novela, a ver cuándo saco un hueco para seguir con ella!


 Dicen de la novela Feelgood:

Historias con autenticidad y sentido que transmitan alegría y bienestar, que contagien ideas positivas y que sobre todo ayuden a ser más fuertes, más sanos y más felices.”
 
El artículo que leí se titulaba: “Novelas feel-good: el nuevo boom editorial promueve la felicidad”. Bueno, de las que he leído bajo esa etiqueta, desde luego, no promueven la felicidad ni te contagian de ideas positivas, más bien al contrario. 
 
Así que esas son las novelas “FeelGood” que he leído. ¿Alguien conoce alguna? Seguro que he leído más, pero no se acuñaban con ese novedoso término. Ahora estoy leyendo La gente feliz lee y toma café, de Agnès Martin-Lugand – otra francesa. Al parecer los franceses tienen un concepto de la felicidad un poco retorcido - y he comenzado el libro llorando – no pinta bien para mi, creo que va a formar parte de lo no-terminados -, aunque estoy segura de que pronto cambiará y la protagonista, que ha perdido a su marido y a su hija en un mismo accidente y se recrea cada día en su pérdida y en la contemplación de sus habitaciones intocadas aún después de un año, remontará desde lo más profundo. 

Mi mensaje: si quieres leer Feelgood infórmate antes bien sobre la novela y no te dejes engañar por las etiquetas porque, al parecer, todavía ese término no está muy bien definido.

¡Un saludo!

miércoles, 24 de octubre de 2012

El Monte de las Ánimas de G. A. Becquer


En honor al próximo día de Todos los Santos, he decidido publicar una de las Leyendas que más me gustan y que, pienso, va totalmente acorde con la época. Te pone los pelos de punta... espero que la disfrutéis tanto como yo.



La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las
campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición
que oí hace poco en Soria.

sábado, 19 de mayo de 2012

La Saga de los Longevos: La Vieja Familia


Cuando compro un libro me limito, en un principio, a leer la sinopsis y ver la nacionalidad del autor. No es que cambie mi opinión el nombre del autor: si la sinopsis me llama la atención, lo compro, sea el nombre de la portada Ken Follet o Pepita Sánchez, pero es indicativo, ¿no?

No era la primera vez que veía comentarios sobre esta saga, pero me pusieron un caramelito delante que no pude rechazar. Leí en un blog que si le das a “me gusta” en la página de facebook de la saga (Link aquí para obtenerlos), la autora te recompensa con los primeros 9 capítulos gratis. Lo hice, y lo hizo. Aquí tenéis la sinopsis.

SINOPSIS

Iago del Castillo, un carismático longevo de 10.300 años al frente del Museo de Arqueología de Cantabria, se ve arrastrado, en contra de su voluntad, a dirigir una investigación genética: sus hermanos Nagorno —un conflictivo escita de casi 3.000 años— y Lyra —una huidiza celta de 2.500 años—, cansados de enterrar durante siglos a sus familias efímeras, están obsesionados con identificar su rara mutación y tener hijos longevos.

Adriana, una joven y resuelta prehistoriadora, regresa a su Santander natal, contratada por el museo, dispuesta a aclarar el extraño suicidio de su madre, la psicóloga de cabecera de la alta sociedad cántabra, ocurrido quince años atrás.

Iago y Adriana chocan desde el primer momento, aunque entre ellos surge una intensa atracción que ambos intentan ignorar. Pero poco imaginará Adriana que la muerte de su madre tuvo mucho que ver con lo que le ocurrió a “la vieja familia” en el pasado y obligó a Iago a entrar en la investigación del gen longevo. Cuando descubran la cruda realidad y reaccionen, las consecuencias de sus actos les dejarán marcados para siempre.

En realidad me parece simbólico, porque a la hora y media de haberme descargado esos 9 capítulos, estaba entrando en amazon (Aquí tenéis el link) para comprar la novela entera por solo 3, 08 Euros… lo que dije, precio simbólico, ¿no? Sobre todo por una novela de estas características: 735 páginas de historia finamente hilada y documentada (pone en evidencia un proceso de documentación abrumador), una trama intensa que no te da un respiro, y un final que te deja con una buena sensación de plenitud, de haber disfrutado y, sobre todo, que te deja dando la vuelta a la siguiente página porque ¡quieres saber más! Un bravo a la autora por eso. Pero lo más curioso es que, en mi caso por lo menos, suelo comenzar a leer con tiento, analizando la escritura, los personajes e incluso la distribución de partes, prólogos y capítulos. Sin embargo, pronto ocurrió: dejé de analizar nada para verme sumergida de lleno en la historia, los personajes y solo ese insufrible “¿y qué pasa ahora?” que me llevó a coger el libro un domingo y terminarlo en lunes de madrugada (y de paso llevarme más de una bronca porque “no te puedes pasar todo el día leyendo y leyendo y leyendo como si la vida solo fuera eso” Y yo digo, “Y, ¿por qué no?”. Dilemas aparte:

Los personajes están muy bien perfilados. Tenemos dos buenos estereotipos en las figuras de Nagorno y Héctor. Me han encantado. Hay que tener en cuenta que debe de ser dificilísimo construir personajes de 25.000 años. ¿Cómo puede cambiar y transcurrir la personalidad de un escita de 3.000 años que ha guardado un rencor enfermizo durante todo este tiempo? Y Héctor, tan carismático y sensible que le coges cariño en seguida. Precisamente esa forma de ser le ha permitido llegar hasta donde está sin volverse loco. Tenemos a los protagonistas, Iago del Castillo,  de 10.300 años, y a Adriana, una chica normal de 33 años que entra a trabajar en el museo y que pronto notará cosas extrañas, así como una fuerte atracción por su jefe. La historia tiene lo justo de acción, romance y misterio. Los capítulos son narrados en primera persona, unas veces por Adriana y otras veces por Iago. Se intercalan capítulos en los que retrocedemos en el tiempo y que nos desvelan sucesos que explican la personalidad y comportamiento de nuestros protagonistas y que se hacen amenos, y esta opinión viene de una lectora que aborrece esos cortes en las historias, por lo que más mérito tiene, porque en ningún momento he pensado “bueno, que se pase ya esta capítulo y volvamos al tema”. Pues no, esos saltos en el tiempo son súper necesarios y amenos, y se pasan sin darte cuenta.

Otra cosa: las sorpresas. La novela está repleta de pequeñas alusiones a la historia, prehistoria y mitología, elementos que la hacen más creíble y que me dejaron fascinada. Hay varios giros inesperados que no te esperas, y que transcurren al margen de la trama principal (y aquí es donde me muerdo la lengua porque no quiero desvelarlos).

Imprescindible: el humor. No es una novela humorística ni irónica, pero con el primer capítulo disfruté de unas risas más que necesarias. Iago del Castillo despierta de manera brusca en San Francisco, con la memoria rota por completo. Le quedan restos de una memoria anciana que le harán ver las últimas tecnologías del hotel en el que se encuentra de una manera bastante cómica.
Para finalizar, comento, aunque es evidente, que existe una segunda parte (para algo se llama Saga, ¿no?), y que el próximo protagonista tiene una pinta que ya me estoy relamiendo. Eva cariño, ese es mi protagonista, así que esperaré con ganas la segunda parte de la saga (por favor, no tardes mucho).

Para los que quieran saber más acerca de:


¡La novela en papel sale a la venta en librerías el 22 de mayo con la editorial La Esfera de los Libros!

Aquí os dejo el trailer, por si todavía queda alguna duda:


Para quienes quieran los nueve capítulos gratis, más arriba puse el link de la página de Facebook.

Comentar que la autora estará en la Feria del Libro el próximo fin de semana en Madrid (26 y 27 de mayo). Ya que ha publicado con La Esfera de los Libros (¡Enhorabuena por eso también), la encontraremos allí. Y para los alicantinos, tenéis una cita en La Casa del Libro el viernes día 1 de junio, donde Eva estará para una presentación en toda regla (qué pena que no pueda ir).

Por último, y de manera más personal, quería comentar que hacía muuuucho tiempo que no escribía en mi humilde y querido (y olvidado)  blog. He estado ocupada, y además esto funciona por rachas, al menos en mi caso, lo que no quiere decir que haya apartado las lecturas. ¡Nada más lejos! Sigo leyendo y leyendo y leyendo, y sorprendiéndome por las novelas que leo del grupo Reseñas de Facebook (en su mayoría autopublicados) . Que esta novela, La Saga de los Longevos: La Vieja Familia, me haya sacado de mi mutismo bloguero solo es una prueba de lo que me ha impactado, y creo que no hay mayor piropo que ese. 


viernes, 6 de enero de 2012

La receta del éxito



Comienzo a entrar en una vorágine de superficialidad, e intuyo a que es debido a una cruel falta de lectura interesante. Sin embargo sé que no es eso, pues no faltan en mi mesilla libros con gran carga inteligente, por lo que deduzco inevitablemente que es culpa mía y sólo mía y de mi descentraje. También de lo que me ocurre se pueden sacar conclusiones. Veamos:





Reglas para alcanzar la felicidad objetiva y el éxito personal y profesional (bla, bla, bla...)


1. Los Planes. Son imprescindibles. ¿Qué harás en Nochevieja? Quedarme en casa si lo consigo. ¿En serio? (lo preguntan con pena) Luego te proponen un plan que seguramente a ellos se les antoja mil veces mejor que el tuyo, pero rehusas, y no comprenden por qué prefieres tu casa, tu copa de vino, tu cama, una madrugada de gente durmiendo y tú despierta con un  café en la mano y un libro en la otra. No, nadie lo comprende. Pero son amigos, familia, gente que te quiere, lo hacen por tu bien. No les puedes culpar por pensar que a) Estás deprimida y por eso no quieres salir de casa; b) Nadie te quiere y por eso estás tan sola. Da pena no ser comprendida por los que más te quieren.

2. Trabajo. Mucho. De manera que ocupe la mayor parte de tus horas del día y puedas llegar así a casa rendida, con la conciencia de estar contribuyendo y de que "lo has hecho bien", "sirvo para algo". Cuanto más cansado y más horas hayas echado, mejor. Si te oyen decir "es que no tengo tiempo para mis cosas", te responden "¿Para tus qué...? Con la que está cayendo ya puedes estar feliz de tener trabajo". Agachas la cabeza. "Claro".

3. Salir de fiesta. Muy importante salir a cenar a una franquicia (¡ojo a este detalle!: si es un bar acogedor cuyo dueño es amable y sus hijos preparan la comida porque toda su vida se les ha dado bien la cocina, no vale); y a continuación ir al cine (domingos, de ahí haber pasado antes por la franquicia del centro comercial), o a una discoteca tipo Buda (sábados o viernes noche), emborracharte (si no, no vale) y hacer alguna gilipollez. Si luego coges el coche y te libras de un control por los pelos y llamas contándolo y descojonándote, ganas puntos.

4. Ropa de marca, firma, diseñador... como se llamen. Si llevas algo nuevo, te preguntarán dónde lo compraste, cuánto costó, amparándose en la excusa de que igual se lo compran igual porque les ha encantado. Si te lo ha hecho tu abuela porque de coser sabe mucho más que los chinos que lo hacen todo hoy día, tampoco vale. 

5. Viajar a Londres, Nueva York o París. Una vez estás allí has de visitar tiendas de ropa y museos, comer en los sitos más vistosos, y nunca nada típico del lugar, ¿eh? Cuando vuelvas, recupera esos días perdidos de no haber ido al gimnasio. 

Estas son algunas de las directrices para ser feliz. Por cierto, la peli ha de ser una comedia tipo Jennifer Aniston, o ir de marcianos que quieren matar al presi de los Estates. Esta es la guinda del pastel. Si haces todo esto, el éxito está asegurado!!!! Luego hay que publicarlo todo en facebook, porque si la gente no se entera no tiene sentido, ¿no? Si te preguntan qué libro lees: Los pilares de la tierra, y añades "aunque no tengo casi tiempo para leer". Música: Dani Martin para las chicas. 

Que nunca te oigan decir que quieres tiempo para ti, que quieres ir a esta obra de teatro de esa compañía local, ni a la presentación de ese libro de autoedición. Que no sepan que valoras más tu tiempo sola, lo que sale de ti sin nadie alrededor, que la persona que sigue la corriente cuando está con los demás "¿Vamos a ver la nueva de Matt Damon?"."Bueno"  Que tus seres queridos  no se enteren de que eres más feliz sin los planes que todos adoran, que prefieres la sorpresa, el poder decir "tal vez mañana me vaya a este sitio, sí, ¿por qué no?" sin ataduras, tan libre, tan monstruosamente aleatorio frente a una existencia fija y ordenada.....






Me siento atada en lujo. Tal vez esta sensación viene dada por un nuevo trabajo, fijo, al lado de casa, gratificante... todo lo que debería desear. O tal vez es porque mi vida está encarrilada, vida sentimental fija, amigos que son amigos, ocio reconfortante, independencia... tan bueno, tan exitoso... no lo debo dejar. Algún día conseguiré quitarme de encima esta sensación de querer romper con todo, desnudarme de la vida perfecta y volver a correr a otro sitio donde empezarlo todo de cero. Me dicen que algo que has estado haciendo desde hace diez años es difícil de parar, así que mientras lucho con las ataduras me diré cada mañana en el sofá, con el café nespresso, frente a las noticias "Iré a trabajar, comeré con él, iré a entrenar, llamaré a mi amiga en el coche de camino a casa, todo va bien, es lo que quiero, qué suerte tengo".



Es la receta del éxito... o tal vez solo otra sarta de delirios.



jueves, 17 de noviembre de 2011

Princesa de Patricia Sutherland



Princesa, de Patricia Sutherland.







Sinopsis:
Teresa Tess Gibb es una inglesa culta e independiente que vive en Estados Unidos desde hace quince años. La editorial para la que trabaja en Boston, acaba de nombrarla editora de una nueva colección de la que se hará cargo tan pronto regrese de Londres, de visitar a los suyos.
Pero lo que prometía ser poco más que unas cortas vacaciones en familia, se convierte en un viaje que transformará completamente su vida cuando recuerdos del pasado se entremezclan con la familiaridad del entorno, y Tess se da cuenta que lleva años echándolo en falta.
Todo continúa igual que en sus recuerdos, entrañable y a la vez, irremediablemente pasado: su familia, su casa, su barrio, su hermana -eternamente enamorada del vecino de al lado…
Todo excepto él, Dakota, el vecino de al lado, un anti-héroe por el que Tess se siente inexplicablemente atraída a pesar de ser el amor platónico de su hermana…
Y de ser once años mayor que él.
Es una novela romántica contemporánea. En primer lugar he de decir que no es el género que más me gusta, pero sobre todo por los tópicos en los que caen las autoras. Pero Princesa no es ni empalagoso, ni enrarecido, ni nada de eso. Los personajes me encantan, son redondos, y sientes afinidad. La historia es entretenida y dinámica, no hay un solo momento en que te aburras o puedas dejar el libro apartado para seguir luego. A mi me ha tenido enganchada de principio a fin.
Aquí os dejo una bonita reseña del libro, que por cierto ha tenido muy buena acogida.
Aquí os dejo el booktrailer, una pasada, me encanta, creo que tanto la música como los personajes escogidos  han sido un acierto.


También os dejo el blog de la autora, y por supuesto, el enlace para que podáis comprar el libro, aquí




lunes, 31 de octubre de 2011

El TEMOR DE UN HOMBRE SABIO de Patrick Rothfuss

                                
                              «Todo hombre sabio teme tres cosas:


                                               una tormenta en el mar, 


                                                 las noches sin luna 


                                  y la cólera de un hombre bueno» 




Por fin llega a España la segunda parte de El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. Este hombre es profesor de literatura, admirador de las sagas fantásticas, y escritor en la intimidad en sus ratos libres. Hasta que se publicó su primer libro, un éxito de crítica y ventas, y algo tremendo teniendo en cuenta que nunca antes había escrito nada. En realidad sí que había escrito, y lo estamos leyendo ahora. Le ha llevado quince años en la sombra escribir esta trilogía, en mi opinión personal, magnífica, atrayente, adictiva, cuidadosamente escrita, giros de tuerca que no imaginas, unos personajes redondos... pero Kvothe... te encariñas con él desde el primer capítulo de su infancia. Es el antihéroe al que todos encumbran y del que todos hablan, todo el mundo le conoce por rumores, y sin embargo dirías que todo  lo que le ha ocurrido ha sido accidental. No tiene nada que ver  con el Sartán de El ciclo de la puerta de la muerte, Kvothe es un protagonista fuerte, carismático, y que sabe lo que hace, inteligente y valiente, pero joven todavía, al menos en El nombre del viento, el primer libro de esta trilogía. Por los comentarios "echados" al aire que he visto por ahí, esta inocencia suya desaparece en este segundo libro que se estrena... ¡YA! El 4 de noviembre.

No soy (corrijo: era) fan de la novela fantástica. Compré el libro un día en el aeropuerto mientras esperaba mi vuelo, me llamó la atención la portada, la sinopsis me dejó totalmente estupefacta, no había leído nunca una sinopsis tan atrayente, y de pronto lo estaba comprando y diciéndome si estaba comentiendo un error, "¡con todos los maravillosos libros que podría estar comprando, seguro que este no es mi estilo!", pensé. Pues nada más lejos de la realidad. Desde entonces y hasta ahora me declaro seguidora de la épica fantástica, y agradezco a este hombre que me haya abierto un mundo completamente desconocido.

Aquí os dejo el prólogo y los dos primeros capítulos en castellano.

Trailerbook:


                                         ... sin palabras...

domingo, 4 de septiembre de 2011

Por los derroteros de un apagón...

“Asomada a los cristales de la ventana, oyendo rugir fuera el viento y contemplando la oscuridad, casi hubiera deseado que el viento sonase más lúgubre, que la oscuridad fuera más intensa y que el alboroto de las voces de las escolares se elevase de tono todavía más” (fragmento tomado de Jane Eyre, Charlotte Brönte)





Esta mañana me quedé sin luz. Sucede a las 6 a.m., recién levantada, sin velas, con el café haciéndose en una cafetera italiana en la cocina eléctrica. Me encontraba queriendo despertarme frente a mi maleta (en un mes no he llegado a deshacerla), cuando me quedé a oscuras. Vale, no pasa nada, me quedan otros cuatro sentidos. Me arrastré a tientas hasta la cama, donde juraría que había dejado el móvil, única fuente de luz que se me ocurrió en aquel momento. A continuación, ya con la luz del móvil en la mano y alumbrando a medias mis pasos, alcancé la batería del ordenador, en el interior de la funda, y la coloqué para que se siguiera cargando el ebook, del cual pretendía hacer uso durante la mañana. Conseguí vestirme (tampoco es que tuviera mucho donde elegir, pues nuestro uniforme consiste en pantalón corto y camiseta negra con el letrero “kinésithérapeute de Saint Louis” en letras blancas). Luego abrí la puerta. Es una puerta doble con cristales cubiertos por visillos a la que sigue unas contraventanas de madera que en general mantengo abiertas, pero vivo en un estudio a pie de calle, por lo que de noche las cierro. Dan a una pequeña zona de aparcamiento, no suele haber más de tres coches al mismo tiempo. Más allá de este asfaltado, hay bosque, un extenso, frondoso y oscuro bosque de abetos. 





Abro las puertas y las contraventanas y veo la noche desvanecida, el día despertando poco a poco, el justo resplandor para permitirme adivinar los rincones sombreados de escarcha bosque adentro. Ha llovido durante la noche. El silencio y la quietud se acompasan. El ambiente es fresco, pero no frío, y se respira puro. Vapores de hierba mojada y raíces se elevan y penetran mi estudio. Detrás del aparcamiento comienza la línea definida del bosque. Las nubes han bajado y un colchón de niebla blanca se arrastra hacia dentro, por entre los troncos. Gotitas en suspensión te empapan sin darte cuenta. Sin luz, solo el creciente resplandor del cielo, la claridad suavemente filtrada entre ramas, derramando claros plateados, se puede apreciar lo agradable que podría haber sido el lugar de haberse mantenido aislado. Entonces a mis espaldas reverbera un crujido, lo identifico como la cafetera silbando.  ¡Qué maravillosa y sorprendente noticia! El fuego, al ser eléctrico, y ello con todas sus consecuencias, se había apagado al irse la electricidad, pero precisamente por tardar tanto en calentarse y guardar tantísimo tiempo después el calor, incluso apagado, ha tenido el tiempo justito de hacerme el café. Sentada en el escalón con el café en la mano, me imagino cómo sería mi vida sin electricidad. Siento repentinas ganas de leer Jane Eyre, de sumergirme en un mundo acorde con lo que veo, un paisaje brumoso, cielos plomizos y chimeneas acogedoras, corredores profundos, grises y estrechos; y bujías en mano deslizando por las paredes sombras de monstruos.

“Aún brillaba la luna y reinaba la oscuridad. El amanecer
invernal era crudo; helaba. Mis dientes castañeteaban, aterida de frío.
En el pabellón de la portería brillaba una luz. La mujer del portero estaba
encendiendo la lumbre. Mi equipaje se hallaba a la puerta. Lo había sacado de casa la noche anterior. A los cinco o seis minutos sentimos a lo lejos el ruido de un coche. Me asomé y vi las luces de los faroles avanzando entre las tinieblas”

 “No llovía, pero una amarillenta y penetrante neblina lo envolvía todo, y los pies se hundían en el suelo mojado. Las chicas menos vigorosas se refugiaron en la galería para guarecerse y calentarse. La densa niebla penetró tras ellas”


Siempre he deseado haber nacido en el siglo XIX. Para mí Midnight in Paris, la última de Woody Allen, fue un descubrimiento. Adoré  la tienda de nostalgia, y me sentí gratamente identificada con las extravagancias y el espíritu entusiasta del protagonista. ¡Cómo hubiera disfrutado encontrarme en París y, en el interior de un carruaje, retroceder en el tiempo, al son de unas campanadas, y vivir por una noche en el París de final de siglo XIX! No adelanto nada, para aquellos que no la hayan visto, pues esto es solo la esencia de la película.

Me dicen que hasta que no se reanude la electricidad no podemos trabajar, por lo que me refugio en mi estudio. Me dan una vela encendida y la coloco sobre la mesa, con la puerta abierta y la cortina echada para que no me molesten. Fuera todavía está oscuro. Me siento en la butaca, acerco el ebook al halo de la llama y comienzo a leer Cumbres Borrascosas.

"He vuelto hace unos instantes de visitar a mi casero y ya se me figura que ese solitario vecino va a inquietarme por más de una causa. En este bello país, que ningún misántropo hubiese podido encontrar más agradable en toda Inglaterra, el señor Heathcliff y yo habríamos hecho una pareja ideal de compañeros. Porque ese hombre me ha parecido extraordinario. Y eso que no mostró reparar en la espontánea simpatía que me inspiró. Por el contrario, metió los dedos más profundamente en los bolsillos de su chaleco y sus ojos desaparecieron entre sus párpados cuando me oyó pronunciar mi nombre y preguntarle:

-¿El señor Heathcliff?

Él asintió con la cabeza.

-Soy Lockwood, su nuevo inquilino. Le visito para decirle que supongo que mi insistencia en alquilar la «Granja de los Tordos» no le habrá causado molestia.

-Puesto que la casa es mía -respondió apartándose de mí- no hubiese consentido que nadie me molestase sobre ella, si así se me antojaba. 


Pase."